Naturaleza y Paisaje de la Mano de la Literatura Descubrir ambientes a través de distintos autores
Lejos de la naturaleza nos cuesta reconocernos
paisaje

Lejos de la naturaleza nos cuesta reconocernos

Yiyi Naser

Los problemas como una oportunidad

Distintas sociedades han afrontado la actual pandemia de diferente manera más allá de nuestra esencia urbana o rural; las personas necesitamos respirar y de esta manera comprobamos, una vez más, que nuestra necesidad de oxígeno nos imprime una misma existencia que nos excede: no lo generamos, pero lo requerimos para vivir.

Dice el filósofo Santiago Kovadloff:

“la naturaleza y nosotros no somos lo mismo”,

manifestando nuestra dependencia de la natura (en latín) y cuando debemos estar alejados de Ella, nos cuesta reconocernos.

https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-hombre-y-su-medio-la-naturaleza-mucho-mas-que-un-objeto-de-explotacionnota-de-tapa-nid2386009

Detenernos a reflexionar

Lo inminente y urgente del día a día nos va dificultando la capacidad de reconocer que hay una salida que nos trasciende, un bálsamo dentro de la cotidianeidad, un paisaje que aunque sea a través de imágenes, nos colme de asombro, nos revele una mágica realidad de bosques, de mares y de montañas.

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“El bosque se duerme y sueña, el río no duerme, canta, por entre las sombras verdes el agua sonora pasa dejando en la orilla oscura manojos de espuma blanca. Llenos los ojos de estrellas en el fondo de una barca.

Yo voy como una emoción por la música del agua. Y llevo el río en los labios y llevo el bosque en el alma.”

Conrado Nalé Roxlo

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Tal vez sea imprescindible, sin reconocerlo racionalmente, admitir que la naturaleza debe recobrar protagonismo en nuestro día a día y así ponerlo en palabras, en música, en videos (como elegirnos hacerlo nosotras ahora) y cuando se pueda, en vivo: … allí donde el pájaro construye su nido, donde las flores alimentan abejas, donde el agua que corre erosiona la roca.

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“Como el agua de deshielo baja de la montaña sin que nadie pareciera se detenga a oírla,

 podemos admirar como el sol que brilla, se refleja cual espejo,

momentos de magia que el agua regala,

baja sin detener su marcha,

susurrando siempre el mismo sonido

pero con distinta agua.

Ya no hay sed en la tierra, la ha saciado.

Son sólo ríos que siembran palabras de amor acompañados por el viento,

y dejan flotando con sus caudalosos torrentes lo que alguna vez fue nieve”.

Tierra, fuego, aire y agua

La naturaleza tiene sus ritmos que parecieron acelerarse ante la menor contaminación, como manifestándose de manera peculiar. Todas las civilizaciones de la antigüedad la adoraron y se empeñaron en conocer sus ciclos, saber cuándo, hacia dónde migrar y en qué lugares sembrar. Seguramente los dioses les indicaron la hoja de ruta a seguir.

“Somos herederos de una cosmovisión primitiva que percibía el entorno natural como circunstancia de la vida humana en la concesión de sus cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire.”  

Tetsuro Watsuji

Desafíos ambientales

Estamos ante una nueva oportunidad, al estar obligados a parar y a detenernos, nos permitimos volver a oír los sonidos de la Madre Tierra, a dejar de maltratarla, a detener el saqueo y la devastación de los recursos y a no profundizar el desequilibrio climático.

La Tierra está padeciendo como nunca por el accionar del Hombre: sabemos que está herida, avasallada, desatendida… si Ella sufre, quienes lo hemos provocado padeceremos también.

No debemos olvidar la importancia de la “ambientalidad”, el clima y el paisaje, como elemento constitutivo del ser humano:  no como mero entorno físico sino como expresión substancial de los hombres.

La humanidad y el ambiente están llamados a vivir, acabándose y renovándose sin cesar. El paisaje nos proporciona la orientación para desarrollar la vida humana, vivir de cara al futuro nos necesita entrelazados, en común-unión.

Aprovechemos esta nueva invitación a contemplar la naturaleza, que es más que mirarla, es permitirnos que el viento roce nuestra piel, se trata de reconocer el olor a tierra mojada después de la lluvia, a gozar de los reflejos rojizos de una tarde que se va, de nubes dilatadas en el cielo invernal.

Seamos observadores e interlocutores del ambiente que nos rodea, redescubriéndolo, y haciendo carne este misterio de estar vivos.

 Nos está invitando a un íntimo encuentro, aprovechémoslo.

“Como si no fuera suficiente el estar aquí presente

Ser testigos principales de las fuerzas naturales.

Como si no fuera suficiente despertar y ser conscientes

Del milagro tan sencillo que comprende el estar vivos nada más,

Tanto más, simplemente estar vivos.”

Santiago Cruz y Abel Pintos

Les compartimos el audio en los primeros 10 minutos en la emisión de radio HONRAR LA VIDA